jueves, 17 de enero de 2019

¿Preocupan 94 mil vidas truncadas?

El Ministerio de Sanidad ofrece las cifras oficiales del número de abortos registrados en España  el año 2017: 94.123  Hay cifras similares en los años anteriores, aunque la tendencia es descendente, sobre todo en las mujeres de menor edad.

94.123 mujeres, solas o con la ayuda o presión de sus compañeros, creyeron solucionar así el supuesto problema personal que les supondría tener un hijo, seguramente por el ambiente reinante, por presiones o por la casi nula ayuda social a su supervivencia.

Cada año en España un  número de niños concebidos mayor que el número de habitantes de la provincia de Soria, dan con su carne y huesos en los desechos de quirófano antes de nacer, en un tiempo en que la prevención de un embarazo tiene medios para evitarlo; el más acertado de ellos sería conocer el propio cuerpo y no jugar con la vida.

Si relativizamos el problema, en el mismo año unas 56 mujeres fallecieron por violencia de sus parejas o exparejas, quienes también pensarían que así solucionaban "su" problema. En este caso millones de euros se dedican, supuestamente, al amparo a las víctimas. Una diferencia: estamos en Europa entre las naciones con el menor número de niños nacidos por mujer y también entre los números más bajos de muertes por violencia de género o familiar.

En Soria ya sabemos que somos casi los últimos ejemplares que quedamos de los nacidos en esta provincia.

Solo nos falta la eutanasia, primero libre y después ya veremos, tal vez inducida o tal vez obligatoria, depende del negocio que las clínicas saquen de ello. Ya no nos hacen falta invasiones o guerras que diezmen nuestra población a cuchillo o fusil como en épocas pasadas, nos bastamos nosotros solos para desaparecer del mapa. Claro que cuando los poderosos juzguen que no tienen bastante mano de obra para mantener sus dominios, o llaman a inmigrantes (como está ahora sucediendo) o darán premios a las familias más prolíficas. Parecemos un rebaño más obediente y manejable que las ovejas.

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