martes, 3 de enero de 2017

Una capacidad humana: copiar a otros.

Cuando uno se siente "del montón" y te das cuenta que la propia capacidad no llega a igualar a la capacidad de otras personas sobresalientes, lo mejor que puedes hacer es copiar lo que los "genios" dicen o hacen. Algo se pegará.

Hace un mes intenté enterarme qué era eso del "coworking" que venía viendo en las informaciones de "El Hueco" de la ciudad de Soria.

Encontré un libro sobre este tema y su filosofía de funcionamiento, autora Geneviève Morand, editado en Lausana en febrero de 2016. Apunté unas frases sobre las diferentes formas de ver al mundo que nos rodea. Todavía me queda asimilar tanto el concepto del "trabajo colaborativo", llamado "coworking", como las visiones del mundo siguientes y las ideas filosóficas de los pensadores, pero intuyo que la forma de comportamiento de cada uno y de cada grupo tiene mucho que ver con el concepto que se tiene del mundo que nos rodea. Sería como una especie de conducta religiosa, derivada del razonamiento humano y no de dogmas o doctrinas. El "coworking" entraría dentro de la visión fractal:

- Visión mecanista del mundo: comprender el todo a partir de las propiedades de las partes
                                                                                (Descartes, Newton...)

- Visión sistémica del mundo: el todo es más que la suma de las partes.
                                                                                 (Goethe, Kant, Arne Naess...)

- Visión fractal del mundo:  cada parte lleva en sí misma el todo.
                                                                                 (David Bohm, Mandelbrot,...)

Creo que estas visiones se pueden aplicar tanto a individuos como a sociedades enteras.

 Pero es posible incluso que todavía sigamos viviendo con la "Visión aristotélica del Mundo"  que consistiría en cerrar los ojos a los descubimientos y avances de este siglo y los pasados y seguir creyendo que existen solo dos entes: la Tierra y el Cielo, la primera plana donde radica nuestra vida de lucha, de dichas y sinsabores,  sometida a influjos de seres espirituales por arriba y por abajo. En las profundidades habría  fuego y ángeles malos con tenedores pinchando a las almas de los condenados; y arriba una capa semiesférica que nos cubre, de color azul al ser iluminada por la luz solar del día, en la que están impresas estrellitas que se ven de noche, más allá de la cual se encuentra un espacio lleno de angelitos revoloteando, y al cual ascendieron (sin ascensor ni fuerza alguna exterior que los moviera), incluso los cuerpos terrenales de las principales figuras que nuestra religión pretende divinizar.

Dejo aquí estos apuntes sin terminar, tal vez de forma provisional,  para mí mismo y para quienes les intrigue pensar en el significado de estas diferentes visiones.






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